{"id":3387,"date":"2026-08-30T14:31:27","date_gmt":"2026-08-30T13:31:27","guid":{"rendered":"https:\/\/pcdd-global.org\/tribuna-atlantica\/"},"modified":"2026-08-30T14:31:27","modified_gmt":"2026-08-30T13:31:27","slug":"tribuna-atlantica","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pcdd-global.org\/es\/tribuna-atlantica\/","title":{"rendered":"Tribuna Atl\u00e1ntica"},"content":{"rendered":"<h2>Pensamiento contempor\u00e1neo<\/h2>\n<p>Tribuna Atl\u00e1ntica es una publicaci\u00f3n internacional de pensamiento contempor\u00e1neo. Su nombre expresa una forma de situarse ante la realidad antes que una especializaci\u00f3n tem\u00e1tica. Nos interesa el tiempo que vivimos, pero no \u00fanicamente aquello que acaba de suceder. La actualidad ofrece hechos, decisiones, conflictos, innovaciones y cambios pol\u00edticos; comprenderlos exige relacionarlos con procesos iniciados antes y cuyas consecuencias, muchas veces, todav\u00eda no conocemos.<\/p>\n<p>Pensar el presente tiene la dificultad de hacerse desde dentro. No conocemos el desenlace de los procesos que estamos viviendo y tampoco podemos desprendernos por completo de las categor\u00edas, experiencias y preocupaciones de nuestra propia \u00e9poca. Ortega y Gasset plante\u00f3 esa relaci\u00f3n entre vida y circunstancia en <em>Meditaciones del Quijote<\/em>, publicada en 1914. Su reflexi\u00f3n sobre el yo y la circunstancia se ha convertido casi en un aforismo, aunque lo que interesa aqu\u00ed es algo m\u00e1s amplio: pensamos desde una situaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta, condicionados por ella y, al mismo tiempo, capaces de someterla a examen. La circunstancia no proporciona por s\u00ed sola una explicaci\u00f3n del mundo, pero determina el lugar desde el que comenzamos a interrogarlo.<\/p>\n<p>Hoy esa circunstancia presenta una complejidad particular. Muchas de las categor\u00edas con las que organizamos la realidad siguen siendo necesarias, aunque los fen\u00f3menos que pretendemos estudiar atraviesan sus l\u00edmites con creciente facilidad. El Estado mantiene su centralidad pol\u00edtica y jur\u00eddica, mientras empresas, capitales, servicios digitales, cadenas de suministro y decisiones econ\u00f3micas desarrollan buena parte de su actividad en espacios que desbordan una sola jurisdicci\u00f3n. Las fronteras contin\u00faan produciendo consecuencias muy reales, pero ya no delimitan por s\u00ed solas los procesos capaces de transformar una sociedad.<\/p>\n<p>El Derecho lleva d\u00e9cadas enfrent\u00e1ndose a ese problema. Cuando Philip C. Jessup pronunci\u00f3 en Yale sus <em>Storrs Lectures<\/em> en 1956, publicadas ese mismo a\u00f1o como <em>Transnational Law<\/em>, parti\u00f3 de situaciones cuya comprensi\u00f3n obligaba a cruzar divisiones tradicionales del conocimiento jur\u00eddico. Derecho interno, Derecho internacional p\u00fablico y Derecho internacional privado pod\u00edan concurrir sobre una misma relaci\u00f3n. Jessup escrib\u00eda en otro contexto y antes de la revoluci\u00f3n digital, pero se\u00f1al\u00f3 una dificultad que desde entonces se ha hecho mucho m\u00e1s visible: algunas realidades se entienden peor cuando el m\u00e9todo obliga a fragmentarlas antes de estudiarlas.<\/p>\n<p>La misma dificultad aparece hoy fuera del Derecho. Una innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica puede modificar relaciones laborales, estructuras empresariales, formas de creaci\u00f3n y criterios de responsabilidad. Una decisi\u00f3n comercial adquiere relevancia estrat\u00e9gica cuando afecta a materias primas, cadenas de suministro o autonom\u00eda industrial. Una pol\u00edtica energ\u00e9tica produce efectos econ\u00f3micos, sociales y diplom\u00e1ticos al mismo tiempo. La movilidad humana admite lecturas demogr\u00e1ficas, jur\u00eddicas, econ\u00f3micas, culturales y pol\u00edticas que se complementan sin confundirse. La especializaci\u00f3n sigue siendo imprescindible; simplemente, la realidad no est\u00e1 obligada a respetar nuestras especialidades.<\/p>\n<p>La amplitud tem\u00e1tica de Tribuna Atl\u00e1ntica procede de esa evidencia. Derecho, econom\u00eda, geopol\u00edtica, tecnolog\u00eda, empresa, ciencia, historia, cultura, filosof\u00eda o instituciones aparecen en sus p\u00e1ginas cuando alguna de esas perspectivas permite comprender mejor la cuesti\u00f3n examinada. Las disciplinas conservan su identidad, pero los problemas atraviesan con frecuencia varias de ellas.<\/p>\n<p>Fernand Braudel abord\u00f3 esta doble cuesti\u00f3n, la relaci\u00f3n entre disciplinas y la necesidad de trabajar con distintas escalas temporales, en \u00abHistoire et Sciences sociales: La longue dur\u00e9e\u00bb, publicado en <em>Annales<\/em> en 1958. Su nombre qued\u00f3 especialmente asociado a la larga duraci\u00f3n, aunque aquel texto conten\u00eda tambi\u00e9n una reflexi\u00f3n sobre el contacto inevitable entre las ciencias sociales cuando sus objetos de estudio las conduc\u00edan hacia terrenos comunes. Braudel advert\u00eda, adem\u00e1s, de los l\u00edmites de una historia dominada por el acontecimiento inmediato. La observaci\u00f3n conserva inter\u00e9s en una cultura informativa capaz de registrar un hecho casi en el mismo momento en que sucede, pero no necesariamente de comprender con igual rapidez su alcance.<\/p>\n<p>Una sentencia que parece decisiva el d\u00eda en que se dicta puede terminar siendo una pieza menor de una evoluci\u00f3n jurisprudencial mucho m\u00e1s extensa. Una elecci\u00f3n interpretada como ruptura puede revelar, con el tiempo, continuidades que entonces apenas se percib\u00edan. Una tecnolog\u00eda presentada como in\u00e9dita puede reabrir preguntas sobre libertad, poder, responsabilidad o condici\u00f3n humana que cuentan con una tradici\u00f3n intelectual de siglos. Pensar contempor\u00e1neamente exige reconocer aquello que nuestra \u00e9poca tiene verdaderamente de nuevo sin convertir el presente en un punto cero de la historia.<\/p>\n<p>El adjetivo Atl\u00e1ntica responde a la misma voluntad de observar relaciones antes que compartimentos aislados. El Atl\u00e1ntico ha sido durante siglos uno de los grandes espacios de comunicaci\u00f3n entre Europa, Am\u00e9rica y \u00c1frica. Por sus rutas circularon personas, mercanc\u00edas, capitales, conocimientos, instituciones, lenguas, religiones, modelos jur\u00eddicos e ideas pol\u00edticas. De esas relaciones surgieron sociedades nuevas y transformaciones decisivas, pero tambi\u00e9n sistemas de dominaci\u00f3n, colonialismo, esclavitud, guerras y desigualdades cuyas consecuencias forman parte de la misma historia.<\/p>\n<p>La historiograf\u00eda termin\u00f3 convirtiendo esa realidad en un campo de estudio propio. Bernard Bailyn sistematiz\u00f3 buena parte de esa perspectiva en <em>Atlantic History: Concept and Contours<\/em>, publicado en 2005. David Armitage hab\u00eda propuesto pocos a\u00f1os antes, en \u00abThree Concepts of Atlantic History\u00bb, una distinci\u00f3n entre formas distintas de estudiar el espacio atl\u00e1ntico seg\u00fan se atendiera al conjunto de sus circulaciones, a las conexiones entre sus partes o a la relaci\u00f3n de una sociedad concreta con ese mundo m\u00e1s amplio. M\u00e1s que trasladar una metodolog\u00eda historiogr\u00e1fica a una publicaci\u00f3n contempor\u00e1nea, interesa conservar una intuici\u00f3n sencilla y f\u00e9rtil: se pierde capacidad explicativa cuando procesos construidos mediante relaciones entre territorios diferentes se estudian como si cada uno hubiera desarrollado su historia por separado.<\/p>\n<p>Europa, Am\u00e9rica y \u00c1frica forman el \u00e1mbito hist\u00f3rico del que nace esa perspectiva atl\u00e1ntica. No constituyen un bloque homog\u00e9neo y nunca han mantenido entre s\u00ed relaciones sim\u00e9tricas. Esa diferencia forma parte del inter\u00e9s de observarlas conjuntamente. Las decisiones regulatorias europeas condicionan la actividad de empresas americanas y africanas; la pol\u00edtica estadounidense repercute sobre equilibrios europeos y latinoamericanos; las transformaciones demogr\u00e1ficas y econ\u00f3micas africanas tendr\u00e1n efectos crecientes en sus relaciones con Europa y Am\u00e9rica; Am\u00e9rica Latina redefine v\u00ednculos tradicionales mientras ampl\u00eda sus relaciones con Asia, \u00c1frica y otros espacios econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Dentro de ese marco, la dimensi\u00f3n iberoamericana posee un peso propio. Espa\u00f1a, Portugal y Am\u00e9rica Latina conservan, pese a sus diferencias, una trama hist\u00f3rica de lenguas, instituciones, tradiciones jur\u00eddicas, migraciones y relaciones culturales que sigue produciendo espacios de conversaci\u00f3n comunes. Esa trama no elimina trayectorias nacionales distintas ni las tensiones de una historia compartida; permite, precisamente, comprender por qu\u00e9 determinadas discusiones jur\u00eddicas, pol\u00edticas, econ\u00f3micas o culturales circulan con particular facilidad entre sociedades separadas por miles de kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>Canarias ocupa una posici\u00f3n singular dentro de esa geograf\u00eda. Su pertenencia pol\u00edtica y jur\u00eddica a Europa, su proximidad a \u00c1frica y la profundidad de sus relaciones hist\u00f3ricas con Am\u00e9rica permiten observar desde un mismo lugar realidades que con frecuencia se contemplan desde mapas distintos. No hace falta atribuir a las islas una centralidad artificial. Basta con advertir que la idea de periferia cambia seg\u00fan la escala desde la que se construye el mapa. Desde una representaci\u00f3n estrictamente continental de Europa, Canarias aparece en uno de sus extremos; desde una perspectiva atl\u00e1ntica, esa condici\u00f3n perif\u00e9rica se relativiza y adquieren mayor importancia sus conexiones con otros espacios. Cambiar el punto de observaci\u00f3n no altera los hechos, pero puede mostrar relaciones que una representaci\u00f3n anterior dejaba en segundo plano.<\/p>\n<p>La perspectiva atl\u00e1ntica tampoco convierte al Atl\u00e1ntico en un horizonte cerrado. Ser\u00eda imposible comprender hoy Europa, Am\u00e9rica o \u00c1frica ignorando el peso econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico de Asia, la creciente centralidad del Indo-Pac\u00edfico en la competencia estrat\u00e9gica internacional o la influencia de Oriente Medio sobre energ\u00eda, seguridad y comercio. China e India participan en decisiones industriales, financieras y tecnol\u00f3gicas que repercuten directamente en las tres orillas atl\u00e1nticas. Una alteraci\u00f3n en rutas mar\u00edtimas alejadas de nuestro espacio puede modificar precios, suministros y estrategias empresariales en cuesti\u00f3n de d\u00edas. Tener un lugar desde el que mirar no obliga a reducir el mundo a aquello que queda m\u00e1s cerca.<\/p>\n<p>La condici\u00f3n de tribuna a\u00f1ade una dimensi\u00f3n p\u00fablica a esa perspectiva. Una idea cambia cuando se publica, encuentra lectores y entra en relaci\u00f3n con otras interpretaciones del mismo mundo. Sale del \u00e1mbito privado o especializado y se expone a la lectura, a la coincidencia y a la discrepancia. Esa tradici\u00f3n ha acompa\u00f1ado durante mucho tiempo a las revistas de pensamiento, cultura, Derecho y pol\u00edtica que hicieron posible que ideas nacidas en universidades, instituciones, profesiones o c\u00edrculos intelectuales alcanzaran a lectores situados fuera de esos \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>El entorno contempor\u00e1neo ha transformado radicalmente las condiciones de esa conversaci\u00f3n. Un texto escrito en Lima puede ser le\u00eddo de inmediato en Madrid, Bogot\u00e1, Buenos Aires, Dubl\u00edn, Ciudad de Panam\u00e1, Tenerife o cualquier otro lugar. Una cuesti\u00f3n planteada desde \u00c1frica puede entrar en conversaci\u00f3n con experiencias americanas o europeas sin los tiempos y las barreras materiales que durante siglos condicionaron la circulaci\u00f3n de las ideas. La internacionalidad deja as\u00ed de ser \u00fanicamente una declaraci\u00f3n de intenciones y puede convertirse en una pr\u00e1ctica cotidiana.<\/p>\n<p>Tribuna Atl\u00e1ntica se sit\u00faa en ese espacio entre la producci\u00f3n especializada de conocimiento y la conversaci\u00f3n p\u00fablica. No pretende sustituir la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica ni competir con la informaci\u00f3n diaria. Su lugar es otro: all\u00ed donde el conocimiento, la experiencia profesional y la reflexi\u00f3n pueden encontrarse sin quedar encerrados en una disciplina, una instituci\u00f3n o una frontera.<\/p>\n<p>La unidad de una publicaci\u00f3n as\u00ed dif\u00edcilmente podr\u00eda proceder de una lista cerrada de materias. Est\u00e1 en la relaci\u00f3n que establece entre ellas y en la voluntad de contemplar el presente desde escalas diferentes. Hay cuestiones que necesitan la precisi\u00f3n del Derecho, otras la perspectiva de la historia, la econom\u00eda, la ciencia o la filosof\u00eda, y muchas exigen varias de esas miradas al mismo tiempo. El prop\u00f3sito no es borrar sus diferencias, sino permitir que dialoguen all\u00ed donde la propia realidad ya las ha puesto en contacto.<\/p>\n<p>Tribuna Atl\u00e1ntica parte de una experiencia hist\u00f3rica formada durante siglos entre Europa, Am\u00e9rica y \u00c1frica, pero no convierte esa procedencia en un l\u00edmite. Se ocupa del presente sin reducirlo a la actualidad y recurre al pasado cuando resulta necesario para comprenderlo. Su perspectiva es atl\u00e1ntica porque reconoce una historia, una geograf\u00eda y una red de relaciones desde la que ha elegido mirar, y es contempor\u00e1nea porque aquello que le interesa, en \u00faltimo t\u00e9rmino, es comprender la \u00e9poca que vivimos sin dar por supuesto que sus propias categor\u00edas bastan para explicarla.<\/p>\n<p>Pensamiento contempor\u00e1neo no es, por ello, una doctrina que queramos formular, sino el trabajo intelectual que hemos decidido emprender.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pensamiento contempor\u00e1neo Tribuna Atl\u00e1ntica es una publicaci\u00f3n internacional de pensamiento contempor\u00e1neo. Su nombre expresa una forma de situarse ante la realidad antes que una especializaci\u00f3n tem\u00e1tica. 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