Saltar al contenido
martes, 8 de septiembre de 2026

Tribuna Atlántica

Pensamiento contemporáneo

Hemeroteca y filtros
Opinión y Pensamiento

Alegría disfrazada

Presidente y Fundador del Colegio de Abogados del Atlántico
Colombia3 min de lectura

Compartir

Por Julio César Henríquez Toro / Poeta, escritor, columnista. Abogado. Especialista en Los Orígenes del Cristianismo. Magíster en Teología. Doctor en Ciencias Políticas.

La alegría disfrazada es la apariencia de satisfacción, placer, bienestar, fortuna o estado de ánimo, estimulado por emociones que contagian el deseo de celebrar y festejar, ocultando la verdadera situación afectiva o espiritual de quienes utilizan atuendos para mitigar la melancolía, el dolor, la escasez o la ausencia de autorrealización. Es la pinta del triste sonriendo para no sufrir. La señal de la insatisfacción en la ruta de la multitud.

¿Te gusta disfrazarte? ¿Acudes a celebraciones en las que hay que usar vestuarios llamativos? El disfraz proyecta rasgos ocultos de la personalidad revelando el deseo de figurar con un atuendo distinto al habitual. Hace parte del protocolo de muchas celebraciones, no necesariamente de etiqueta. Generalmente esconde la tristeza, los problemas, la situación económica y frecuentemente la enfermedad.

La función social de la fiesta

La fiesta es el momento en el que la alegría busca sus mejores protagonistas. Su función social es propiciar emociones que estimulen sensaciones favorables para la vida, la interacción y el reforzamiento de valores colectivos, concediendo licencias para reír, cantar, bailar, disfrutar y agradecer la oportunidad de expresar altos niveles de felicidad.

Saber divertirse sin ocasionar daños, agresiones, incomodidades o malestares a los demás, es un reto recurrente en toda actividad que invite a la libertad de expresión en el entorno de asuetos, galas, verbenas, desfiles, banquetes, veladas o espectáculos. Cómo te muestras en la rumba, eres en la vida. Que nada altere tu rumbo, ni tu destino.

El disfraz tiene varios elementos que se asocian con la cultura, los valores o la imagen que se quiera mostrar. Salvo que se asuma un personaje que nada tenga que ver con tu identidad, la imaginación se funde con la experiencia a la hora de actuar. Procura que los trajes, antifaces, botas o los accesorios que lleves, sean parte de tus mejores versiones.

Máscaras y pelucas

Las máscaras son rostros secretos del ser que esconde su apariencia más allá de la fiesta. Son la cara visible de la alegría o el pánico disfrazado. Pocas veces dejan de llamar la atención.

Las pelucas que no tienen fines estéticos, saludables, artísticos, espirituales, festivos o lúdicos, son provocadoras de críticas, burlas, señalamientos y en muchos casos hacen parte del acoso conocido como bullying, intentando destruir la autoestima de quienes creen que con la reputación se puede jugar sin salir lastimados.

La alegría disfrazada es la apariencia de satisfacción, placer, bienestar, fortuna o estado de ánimo, estimulado por emociones que contagian el deseo de celebrar y festejar, ocultando la verdadera situación afectiva o espiritual de quienes utilizan atuendos para mitigar la melancolía, el dolor, la escasez o la ausencia de autorrealización. Es la pinta del triste sonriendo para no sufrir. La señal de la insatisfacción en la ruta de la multitud.

La felicidad es más que una elección

La felicidad es mucho más que elección, deseo o declaración. Es tu fiesta favorita: La tinta con la que escribes tu realidad para disfrutar y superar la alegría disfrazada.

Fuente imagen.

Más de Julio César Henríquez Toro

Ver todos →

También en Opinión y Pensamiento

Ver la sección →
Este sitio está registrado en wpml.org como sitio de desarrollo. Cambie a una clave de sitio de producción para remove this banner.